lunes, 24 de agosto de 2020

Matemáticas para políticos.- Artículo de opinión (El Periódico de Mairena)

Al vértigo que genera el inicio de un nuevo curso escolar (nuevos retos, nuevas programaciones, nueva normativa, nuevo alumnado, en muchos casos, nuevos centros y ciudades, nuevos compañeros y compañeras, separación de la familia…), este año tenemos que sumar que por la incompetencia de nuestra clase política, a una semana, siete días, de las incorporaciones, no sabemos aun si tendremos presencialidad o tendremos que interactuar con nuestros niños y niñas y sus familias a través de la pantalla de nuestro ordenador, todo ello con el temor de saber que en el momento en el que el alumnado se incorpore a clase, si prevalece el ahorro a la salud, tanto docentes como discentes, nos vamos a cargar de papeletas para contagiarnos y contagiar a todos los que tenemos a nuestro alrededor. Irresponsabilidad supina.

Desde la empatía, puedo llegar a entender que el momento que vivimos se escapa de todo orden y no contamos con experiencias previas para tirar de soluciones anteriores, pero hasta ahí me calzo los zapatos de los responsables políticos. Precisamente en estos momentos, en los difíciles, es cuando se ven las luces y las sombras de las personas y más aún, las de aquellas que viven a diario con focos y cámaras.

Viendo lo visto, los párrafos de hoy pretenden ser una clase de refuerzo de matemáticas para Celaá e Imbroda y su legión de asesores, técnicos y “dedazos”, o mejor dicho, puestos de libre disposición, que en estos meses están demostrando ser alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo, bien por tener dificultades de aprendizaje, o por trastornos graves de conducta.

En esta primera parte del refuerzo, veremos un problema, en el que se nos plantea que en una ciudad andaluza, por culpa del Covid´19, por seguridad, la distancia mínima entre personas debe ser de 2 metros, por lo que el espacio vital se establece en 4 m2. Teniendo en cuenta estos datos, ¿cuántos niños y niñas, junto a su docente, pueden convivir durante las cinco horas de clase diarias en un aula, con suerte, de 50 m2? Para la Ministra y nuestro señor Consejero, la respuesta correcta es 25, 30 o 35, dependiendo de la etapa educativa, pero a la vista está que no han realizado los cálculos correctamente. La respuesta correcta sería 11,5 niños y su docente. El medio niño o la media niña, podría ir al centro, de cintura hacia abajo, los días que tuviera educación física, asistiendo de cintura hacia arriba el resto de días. Entiéndase la ironía, por no llorar.

Todo lo que no sea dar esa solución, es incumplir las normas de aplicación en estos tiempos de pandemia, por lo que debería tener consecuencias legales, no para las familias que decidan, por seguridad, no llevar a sus hijos a los centros,  sino para aquellos que obliguen a la presencialidad con los cálculos erroneos, haciendo de los centros educativos, además de lo que no son, guarderías, el caldo de cultivo idóneo para que se creen focos de contagio masivo, no solo en los centros, sino en padres, hermanos, abuelos…

Otra cosa es que cumplan con su obligación y destinen los recursos necesarios para que la vuelta a las aulas sea lo más segura posible, con una fuerte dotación de personal docente que permita atender a esos 11,5 niños en cada aula, manteniendo la distancia que se exige en otros entornos sociales, ya sea en diferentes espacios del centro o de los municipios, o bien con jornadas de mañana y tarde para cada uno de los grupos de alumnos.

La segunda parte del refuerzo está orientada a la estimación y valoración del gasto necesario para dar una respuesta adecuada a la actual situación. En Andalucía se estima que el gasto en personal docente extraordinario ascendería a unos 600 millones de euros, algo inasumible según los gestores educativos. Pero parece que la vara de medir varía mucho cuando se tiene que dar un servicio público a la ciudadanía, o cuando se perdonan deudas o se mira hacia otro lado ante el saqueo de las arcas públicas. Solamente exigiendo el pago de los 400 millones de euros perdonados a la cadena Cope, los más de 600 millones desviados de los ERE´s y los casi 70 millones del escándalo de la formación en Andalucía, tendríamos fondos para contratar el personal docente extraordinario durante casi dos años. Cuestión de prioridades…

No olviden que si la “escuela” para, se para la sociedad.

En definitiva, la solución pasa por una clase de matemáticas para políticos.

lunes, 17 de agosto de 2020

Todo eran risas.- Artículo de opinión (El Periódico de Mairena)

 

Hasta que llegó septiembre.

Comienza la cuenta atrás para la “vuelta al cole”, y la sensación del trabajo realizado tanto por el Ministerio de Educación, como el de la Consejería, es la del mal estudiante que busca la mínima excusa para posponer el sentarse en la silla para trabajar en la materia de la que se examina.

Una vez más queda demostrado que en nuestro país da igual el color político, unos rojos, y los otros azules, naranjas y verde envenenado, unos de izquierdas y los otros de derechas, la realidad es que ni gobierno central ni autonómico son capaces de organizar un inicio de curso con las suficientes garantías como para que la comunidad educativa esté medianamente tranquila.

Este tipo de situaciones son las que se dan en países en los que cualquiera puede acceder a la política, y cualquiera, sea cual fuere su formación (contando con que la tenga) o su experiencia laboral, puede gestionar las competencias de un ministerio, consejería o concejalía de un ayuntamiento, bajo el único criterio del cambio de cromos y del descarte.

Son ya varios meses en los que la Ministra Celaá lleva lanzando la pelota al tejado de los consejeros de las comunidades autónomas. Dirá la vasca, que la patata caliente se la coman aquellos que tienen competencias en materia de educación, demostrando un infinito desprecio y muy poca sensibilidad con los que verdaderamente estamos y vamos a sufrir las consecuencias de su mala gestión, la comunidad educativa.

En la otra orilla, nos encontramos con la prepotencia de los que se creen “todopoderosos” y hablan por encima del hombro, muy venidos arriba llegar a la presidencia de la Junta de Andalucía sin haberlo ni imaginado. Esta prepotencia les ha llevado a proponer situaciones tan ilógicas y tan poco planificadas como limitar a un tercio o a la mitad el aforo en hostelería, o que las consultas médicas sean telefónicas, pero sin embargo, el número de niños por aula siga siendo el habitual. Se os ve el plumero, señoritos a caballo. El dinero público es para gastarlo en los servicios públicos, y en este momento Educación necesita de una fuerte inversión para conseguir una verdadera seguridad en las aulas.

Aun así, para ser “chulo” y prepotente, hay que ser valiente, decidido y creer firmemente en lo que uno dice y hace, pero todo esto dista mucho de la actitud del gobierno andaluz, que da un pasito hacia atrás, exigiendo a Celaá que coordine lo que por competencias le corresponde a Andalucía, sobre todo viendo como las direcciones de los centros educativos, los inspectores y las inspectoras de educación de Andalucía, el colectivo docente y, ahora también, las familias (con la iglesia hemos topado) se plantan ante las mentiras de Imbroda y su equipo.

Me da mucha pena que hayamos tenido que llegar a esta situación para que la comunidad educativa camine unida, defendiendo al unísono lo justo, una educación de calidad, con los recursos materiales, personales y sanitarios adecuados y con unos mínimos de seguridad para que podamos asistir de manera presencial a los centros e incorporar a nuestra labor docente aquello que se pierde en la distancia, lo emocional, que es uno de los componentes fundamentales del aprendizaje.

A ustedes, los políticos, los que tienen en sus manos el futuro de millones de personas, sean serios y coherentes, y tengan en cuenta que lo difícil no es ganar unas elecciones, o llegar al poder sin ganarlas, sino el trabajo y la gestión del día después.

Todo eran risas… hasta que llegó septiembre.

lunes, 10 de agosto de 2020

¡Viva Andalucía Libre!.- Artículo de opinión (El Periódico de Mairena)

 ¡Viva Andalucía Libre!

Estas fueron las tres últimas palabras que clamó Blas Infante antes de ser fusilado en el kilómetro 4 de la Carretera de Carmona. Tan fuerte gritó, que 84 años después siguen resonando, tan cargadas de rabia, razón y compromiso, en el corazón y en la cabeza de muchos andaluces que siguen luchando por la justicia con nuestra tierra.

Hoy, día 10 de agosto, es justo que volvamos a tener una cita con nuestra historia, con la historia de una de esas personas que dio su vida por defender sus ideales, por mejorar la vida del resto de andaluces y andaluzas. Por cierto, una persona terrenal, de carne y hueso, que quizás sea lo que moleste a la ultraderecha de Vox.

Con esa ráfaga de disparos cobardes, pretendían silenciar la voz y la lucha de Andalucía, pero ya era tarde. Blas Infante, sin ser jornalero, se encargó en su productiva vida, de sembrar la semilla del andalucismo por todo el territorio, y para esa fatídica madrugada las raíces ya habían agarrado, y con fuerza, por lo que solo consiguieron acabar con un cuerpo, solo consiguieron que su corazón dejara de latir, porque su legado, el legado del “Padre de la Patria Andaluza”, ya recorría cada rincón de nuestra tierra.

Federalismo, autogobierno, derechos para los jornaleros, laicismo, multiculturalidad, dignidad para la mujer, justicia y educación gratuita… Estas, entre otras, eran las reivindicaciones que le costaron la vida. Algunas de ellas conseguidas, otras en proceso y pocas por terminar de conseguir, por lo que queda más que demostrado que el objetivo del régimen franquista, no se consiguió.

A estas alturas de la historia, todavía hay quien intenta ensuciar la imagen del niño nacido en Casares, del estudiante de Archidona, donde colaboraba en sus vacaciones en la alfabetización de los jornaleros, del universitario de Granada, donde se licenció en Derecho y del Notario que tuvo que esperar un año para poder tomar posesión de su plaza por haber aprobado las oposiciones sin la edad mínima para ejercer. Notario en Cantillana, que luchaba contra los latifundios y los “señoritos” que explotaban a los jornaleros y que desde Sevilla sigue formándose y formando, dejando su legado escrito en numerosas publicaciones, hasta que tuvo que huir a Isla Cristina en la Dictadura de Primo de Rivera, para volver años más tarde a Coria del Río, lugar donde podemos disfrutar de gran parte de sus obras en su Casa Museo. Algunos deberían hacérselo mirar antes de injuriar, porque lo único que demuestran es su infinito desconocimiento.

Hoy, 10 de agosto, he estado en el kilómetro 4 de la Carretera de Carmona, se me ha vuelto a erizar la piel al imaginar la brutal estampa y un año más, he vuelto a escuchar de manera nítida ese grito que me empuja cada día a seguir luchando por mi tierra, por mi gente y por mis ideales.

¡¡Viva Andalucía Libre!!


lunes, 3 de agosto de 2020

Un felpudo llamado Andalucía.- Artículo de opinión (El Periódico de Mairena)

Está claro que lo que llevamos sufriendo de manera consciente desde marzo, está siendo una situación difícil de gestionar y para la que no existe una varita mágica, aunque ayudaría mucho el menos común de los sentidos en la clase política, el sentido común, ya que demuestran una y otra vez que las decisiones están más cargadas de tintes políticos, partidistas y de contentar a los que hacen sumar más de 176 escaños, que de buscar soluciones reales y pragmáticas para paliar de la mejor manera posible esta película de ciencia ficción de la que estamos siendo protagonistas.

Lejos de esas decisiones socio-sanitarias, que pueden ser más o menos acertadas, pero que tienen poco margen para la objetividad y para un plan y unas reglas marcadas, nos encontramos con los 140.000 millones de euros que la Unión Europea ha destinado a España como Plan de Reconstrucción del continente, que sí tienen unos criterios muy claros y objetivos para su reparto en nuestro país.

Unos criterios que desde Madrid se saltan a la torera para afrontar la “reconstrucción” de la misma manera que se ha gestionado la crisis sanitaria; de manera sectaria, y buscando el bienestar de aquellos territorios que, en un ejercicio de personalidad y de sentimiento de pertenencia, han conseguido hacerse fuertes en las Cortes Generales.

Y con todo esto, ¿en qué situación queda Andalucía? Pues bien, si el gobierno de Sánchez-Iglesias, ese gobierno de “izquierdas” (si mi abuelo levantara la cabeza…) hiciera caso a los criterios de la Unión Europea para el reparto de esas ayudas, le correspondería una cantidad mucho mayor de la que se está planteando desde el ejecutivo central, por cierto con una María Jesús Montero al frente, la misma a la que se le inflamaba la yugular cuando desde Andalucía reclamaba la deuda contraída con nuestra tierra, pero que ahora se la niega desde Madrid. Andaluza de pacotilla.

Para ponernos en situación y si el gobierno “progresista” fuera obediente e hiciera el reparto a las comunidades autónomas atendiendo a los criterios básicos establecidos desde Bruselas, se tendría en cuenta el Producto Interior Bruto (PIB), en la que Andalucía es la tercera comunidad por la cola (solo por delante de Melilla y Extremadura), la tasa de desempleo, en la que sí estamos en un triste pódium (por detrás de Melilla y Canarias), y por último, atendiendo a la población a la que cada comunidad tiene que dar servicios, siendo Andalucía la comunidad autónoma más poblada del país.

Al parecer el gobierno andaluz de Bonilla anda enfadado con este reparto, clavando el papel de malo, malote que le toca llevar a cabo cuando en Madrid mandan “los otros”. Me gustaría haber visto las fotos con abrazos fraternales con sus jefes de la Calle Génova, si fueran los que movieran el cotarro desde Madrid.

Todo esto, la falta de respeto y el maltrato de unos, y el papelón de otros, viene a demostrar una vez más, la necesidad de que los andaluces, de una vez, despertemos, nos levantemos, demos un golpe en la mesa para que se tambaleen los cimiento de un país que continuamente nos ningunea.

Mientras esto llega, seguiré luchando por este felpudo, llamado Andalucía.

Matemáticas para políticos.- Artículo de opinión (El Periódico de Mairena)

Al vértigo que genera el inicio de un nuevo curso escolar (nuevos retos, nuevas programaciones, nueva normativa, nuevo alumnado, en muchos c...