EN LA CUERDA FLOJA.
Vicente de los Ríos.-
1 de junio de 2020.
Que
una sociedad competente, crítica y autoexigente, está cimentada sobre una
Educación de calidad, no es ningún secreto, excepto para los ministros o los
consejeros de turno, los mismos que cuando no ostentaban esos cargos, lo tenían
muy claro. Cuando menos, curioso. Donde dije digo…
Son
muchos los sectores socioeconómicos que están evidenciando que no era oro todo
lo que relucía. Valga como ejemplo la sanidad, no por los sanitarios, que sí
han demostrado ser de los lingotes más puros que atesoramos, a pesar de la mala
gestión de tantos, o el sostén económico de este país, y más concretamente de
Andalucía, el turismo, que ha dejado claro que no se puede jugar todo a una
carta.
Al
igual que los anteriores, la Educación se encuentra en la cuerda floja, un
sistema defendido y atacado a partes iguales por gobierno y oposición,
dependiendo del lugar que cada uno ocupa en cada momento, pero que ninguno,
jamás, ha sido capaz de dejar a un lado sus siglas y remangarse para dotar de
la dignidad que merece uno de los pilares fundamentales sobre los que se debe
sustentar el futuro de nuestro territorio.
Una
vez más, esta crisis sanitaria está mostrando, en este caso en Educación, la
valía de los que deben tomar decisiones, y digo deben, porque el carrusel de
improvisaciones, instrucciones y circulares vacías de contenido y pelotas
volando entre tejados, demuestran que o no saben o no quieren, y realmente, no
sé cuál de ambas situaciones me asusta más.
El
buen funcionamiento del sistema educativo, no siempre puede recaer en el buen
hacer y la voluntad del cuerpo docente, cada día más asfixiado por la
burocracia, menos protegido y menos tenido en cuenta a la hora de acometer
cambios estructurales en materia educativa, sino que debe estar apoyado y
respaldado por las herramientas necesarias para que su labor tenga los frutos
que la sociedad demanda.
Pero
claro, ¿qué esperamos del quinto país europeo, por la cola, en inversión en
eduación? ¿qué importancia y qué peso tiene la Educación en la confección de
los presupuestos generales del estado o autonómicos?
Tenemos
una oportunidad única para tomar decisiones que hagan de la Educación en
nuestro país y en Andalucía, la vacuna que cure las grandes pandemias del
futuro, dotando a la sociedad de los mejores anticuerpos, los más preparados y
específicos para combatir enfermedades tan graves de la sociedad actual como el
conformismo, la desidia, la desesperanza; en definitiva, la sumisión. ¿Es esta
sumisión lo que le interesa a la clase política? Cada día estoy más convencido
de que es así. Nos quieren pobres y analfabetos.
Tenemos
la oportunidad de que nuestras aulas sean laboratorios generadores, no solo de
conocimiento, sino también de inquietudes, la base del emprendimiento, que es
lo que realmente hace que un territorio sea competitivo y socialmente
responsable, pero esas aulas necesitan unas condiciones y unos recursos,
personales y materiales, muy alejados de los actuales. Sin estas herramientas,
seguiremos construyendo castillos de naipes.
Dinero hay. Que 23 países europeos
inviertan mayor porcentaje del PIB en Educación que España, deja claro que el
problema no es económico, sino de voluntad y de interés. Quizás el miedo para
los diseñadores de presupuestos en altas escalas sea que invertir en Educación
es invertir en ciudadanos críticos y esto puede hacer temblar cómodos sillones
y bloquear esas puertas que tanto giran.
Ojalá
llegue el día en el que todo no valga…

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